martes, 13 de noviembre de 2012

Mirador

Somos abiguamente iguales y diferentes a la vez, amamos las mismas cosas a nuestra manera, y nos amamos por eso.
Te gustan mis mandalas, me gustan tus dibujos, bailamos juntos mientras escuchamos esa extraña música  tomamos el metro y  nos maravillamos de la misma cosa por diferentes cosas. Caminamos por la ciudad sin rumbo fijo, solo por la intención de conocer esos extraños lugares que alberga la cuidad. Por que somos iguales, como los pueden ser las personas iguales, pero somos complemetariamente distintos.

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